Disfrute / En el tapeo
Es indiscutible que la Manzanilla es perfecta para el tapeo ¿Por qué?
Por su frescura y salinidad, que potencian los sabores y nos limpian el paladar entre bocado y bocado, lo que permite cambiar de un plato a otro manteniendo el mismo vino y seguir disfrutándolos en toda su intensidad.
Una inmensa cultura gastronómica servida en pequeños platos
Mariscos
Armonía incontestable donde las haya. No hace falta mencionar que, si no lo has hecho ya, es absolutamente imprescindible que pruebes unos langostinos de Sanlúcar con una copa de Manzanilla.
Aliños
Esa baja acidez de La Mazanilla también hace que sea prácticamente la única opción para acompañar aliños, terreno en el que otros vinos lo tienen muy, muy difícil. ¿Una sugerencia? Con unas buenas Papas aliñás.
Marinados, adobos y escabeches
La baja acidez volátil de la Manzanilla la hace perfecta para acompañar platos donde la acidez y el vinagre son protagonistas, suavizando el ácido en nuestro paladar.
Pescado frito
De nuevo, si buscamos algo redondo, solo se nos ocurre la Manzanilla. Sequedad para equilibrar la grasa; notas salinas y yodadas para potenciar el pescado. No olvides el dueto Manzanilla + tortillita de camarones sanluqueñas.