Manzanilla

Origen / La historia

Trazar la historia de la Manzanilla implica remontarnos más de 3.000 años atrás.

Hablar de Sanlúcar de Barrameda, y del Marco de Jerez en su globalidad, es hablar de una de las regiones vitivinícolas más antiguas del mundo. Una comarca que, por su enclave estratégico y riqueza, ha constituido el hogar de las diferentes civilizaciones que han poblado el mediterráneo a lo largo de los siglos.

Edad Antigua

Fenicios

En el 1.000 a.C. los fenicios se asientan en esta zona de la península ibérica, fundan Gadir (antigua Cádiz), trayendo con ellos el cultivo de la vid y llevan su vino por todo el mediterráneo. Con ellos los vinos de la zona comienzan su andadura como “vinos viajeros”. Este carácter cosmopolita marcaría su personalidad para siempre. La desembocadura del Guadalquivir era un territorio sagrado para los fenicios, que fundaron en este entorno un templo dedicado a Astarté, la diosa fenicia del amor y la fecundidad.

Romanos

Con la dominación romana, el conocido como “vinum ceretensis” alcanza enormes cotas de popularidad en todo el Imperio. Las ánforas del vino de la zona ya contaban en la época con este sello de origen. Según los historiadores, Ceret no era una ciudad como tal, sino una amplia comarca agrícola y vinatera que se correspondía aproximadamente con lo que es hoy el Marco del Jerez. La desembocadura del viejo río Baetis sigue siendo un espacio sagrado, donde los historiadores sitúan el “Templo del Lucero” (“Luciferi Fanum”), consagrado a Venus, diosa nuevamente relacionada con la fertilidad, la naturaleza y la navegación. 

Musulmanes

Con la llegada de los árabes, Al-Ándalus emerge como un territorio donde las artes y las ciencias tenían un papel protagonista. Sanlúcar pasa a formar parte de la cora de Sidonia (actual Cádiz) y sus cultivos de vid, al igual que en el resto del territorio musulmán, se destinaban a la producción de pasas y la destilación para elaborar productos de perfumería y medicina. Los árabes trajeron la destilación con su sistema de alquitaras y alambiques, lo que constituirá una aportación fundamental para la posterior técnica de fortificación que caracteriza a la Manzanilla y a los Vinos de Jerez.

Cristianos

Con la toma cristiana, la región sanluqueña pasará a formar parte del reino de Sevilla, convirtiéndose en un señorío rico gracias a las posibilidades que el puerto ofrecía, llegando a abrir rutas comerciales con Bretaña y Flandes.
Los vinos comienzan a tener un comercio estable a través de las rutas del Norte y del mediterráneo. Y es precisamente la necesidad de estabilizarlos para las largas travesías navales lo que trajo consigo la práctica de la fortificación, que hoy constituye uno de los elementos clave en la elaboración de estos vinos generosos.

Tras el descubrimiento del Nuevo Mundo, Sanlúcar se convierte en un puerto de referencia.

De Sanlucar salió Cristóbal Colón en su tercer viaje y Magallanes en el viaje de la I Vuelta al Mundo,entrando en el estado de mayor apogeo económico de su historia.

Edad Moderna

Tras el descubrimiento del Nuevo Mundo, Sanlúcar se convierte en un puerto de referencia, partiendo de aquí Cristóbal Colón en su tercer viaje y Magallanes en el viaje de la I Vuelta al Mundo, entrando en el estado de mayor apogeo económico de su historia.

La ciudad se erige en punto clave para la exportación, colonización y comercio con el continente americano. El puerto sanluqueño se constituyó como la antesala del sevillano, al que extrajo parte de su valor estratégico y comercial.
El vino de la zona ocupa un papel destacado en esta actividad exportadora, no como mercancía comercial, sino como alimento indispensable para la tripulación de los navíos.

Durante los siglos XVI y XVII la demanda de los vinos de la zona se dispara, propiciando las inversiones comerciales extranjeras, principalmente procedentes de las islas británicas.

Edad Contemporánea

Durante la edad contemporánea, los vinos de la zona comienzan a sufrir importantes modificaciones provocadas por la introducción de nuevas técnicas agrarias, variedades de uva y formas de elaboración.

Los cambios en el mercado y en la propia industria a finales del siglo XVIII propiciaron una serie de transformaciones que darían lugar a la conformación definitiva de su identidad. 

Entre ellos, y como consecuencia de la necesidad de abastecer al mercado con una calidad estable, el sistema de envejecimiento de criaderas y solera

También encontramos la primera mención a la Manzanilla referida a un vino en un Acta Capitular del Cabildo de Cádiz.

A principios del siglo XIX ya se elabora en Sanlúcar de Barrameda la Manzanilla como la conocemos hoy día, tal y como recoge Esteban Boutelou en su libro Memoria sobre el cultivo de la vid en Sanlúcar de Barrameda y Xerez de la Frontera. También comienzan las exportaciones de vino con la Denominación Manzanilla, la primera de ellas desde Bodegas Barbadillo con destino a Filadelfia (Estados Unidos).

Comienza una época de esplendor del sector, con la construcción de imponentes bodegas, que se ve interrumpida por una: la filoxera que arrasó viñedos de varios siglos, llevándose por delante variedades de uva.

En 1935, con la aparición de la Ley del Vino, la Manzanilla se incorpora a la DO Jerez-Xérès-Sherry, pero no será hasta 1964 cuando se publicará el primer el reglamento de la DO Manzanilla-Sanlúcar de Barrameda.

¿Sabías que?

El sistema de criaderas y solera

Es un sistema de envejecimiento genuino del Marco de Jerez, región vitivinícola delimitada por el triángulo geográfico conformado por las localidades de Sanlúcar de Barrameda, Jerez de la Frontera y El Puerto de Santa María.

Se trata de un sistema dinámico basado en la mezcla de vinos de diferente edad, por lo que el vino mantiene siempre una personalidad y características homogéneas. Este sistema surgió en el siglo XVIII, cuando la demanda de los vinos del Marco se dispara y se precisaba ofrecer una calidad estable. 

Hoy este método de crianza es parte indispensable en la conformación de la inimitable personalidad de la Manzanilla.

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